Todo pensar y obrar que no esté en el sentido de la Ley Absoluta del universo, de los principios de Igualdad, Libertad, Unidad, Hermandad y Justicia, formarán las cargas del alma.

Y estas cargas serán para el ser humano causas que más tarde desencadenarán en efectos, esto significa que en algún momento entrará en vigencia la ley de siembra y cosecha, es decir las causas se harán efectos.

Entre otras cosas todas las formas de comportamiento contra los reinos de la naturaleza, contra plantas y animales, el abuso de la Tierra, todo nuestro comportamiento queda registrado tanto en el macrocosmos material como también en el macrocosmos de sustancia sutil.

Por consiguiente debido a la acumulación de energías surge un complejo energético que se ha creado por ejemplo a través de comportamientos que han ido contra la vida, por instigar guerras, por la explotación del la Tierra para apoderarse de sus recursos, lo que hace que la pobreza y el hambre aumenten.

También los ladrones, los asesinos, los criminales e instigadores de guerras que no han reconocido su culpa ni pedido perdón, regresarán a la Tierra en una nueva encarnación con el fin de purificar todo lo que causaron.

Pero sin el perdón ni la reparación, las causas permanecen activas en el alma de quien las creó, lo que significa que algún día quien las causó sufrirá en sí mismo todo aquello que hizo a su prójimo o a la madre Tierra, en forma de enfermedades, necesidades o golpes del destino.

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