Ante todo mi más firme y enérgica condena por la agresión al Presidente del Gobierno en un acto electoral en Pontevedra. Pero dicho esto me gustaría conocer la causa, si ha sido casualidad o por el contrario lo ha sido por parte de un adolescente con conciencia social, lo que debería conocerse por si es fruto de un trastorno mental transitorio o por el contrario lo ha sido por parte de una impulsiva conciencia.

 

Dicho lo anterior, de lo que he tenido conocimiento tiempo después de escribir esta reflexión política, recordaré que decía Felipe González que los del PP tienen la piel muy fina para referirse al supuesto enfado que le provocó Paco Sánchez al atribuirle a Mariano Rajoy una determinada dosis de indecencia por su comportamiento ante los casos de corrupción política que están salpicando a su organización política durante los últimos cuatro años.

He cuestionado el malestar del Presidente del Gobierno intencionadamente, porque la réplica de su VicePresidenta al líder de la Oposición no tiene calificativo allende las fronteras de la Obra. Llamar macarra al Candidato a la Presidencia del Gobierno Pedro Sánchez está siendo entendido por los españolitos y españolitas de a pie como sinónimo, por muchas apostillas que se le pongan para insertarlo en el ámbito político, de chulo de putas, lo cual cataloga a nuestra clase política. Aquí puede obtener una respuesta el Partido Popular del porqué han emergido dos fuerzas políticas con tanta fuerza cartesiana, respuesta de la que también debería tomar buena nota el PSOE y el resto de los Partidos Políticos clásicos. Solo los Partidos Políticos emergentes son los beneficiados del ‘y tú más’, porque nadie está exento, y si tú eres un chorizo, el otro es un chulo de putas, y tras sonarse la nariz y defecar se queda la ciudadanía tan plácida y lánguidamente que no alcanza a entrar en elucubraciones y responderá firme y radicalmente, es mucho suponer, el 20-D.

Me comentaba un amigo del PP que no entiende cómo puede obtener Mariano Rajoy tan elevado grado de apoyo cuando hasta en su propia organización política viene siendo cuestionado. No se hace necesario que lo piense un militante porque el sentido común, que en ocasiones como ésta es el menos común de los sentidos, nos indica que un Presidente que no solo ha incumplido todas sus promesas electorales sino que ha empobrecido su país debería ser castigado electoralmente de forma masiva. Pero hete aquí, una vez más, como “España es diferente”. Solo puedo llegar a entender la hipersensibilidad mostrada por el Candidato a la reelección en la Presidencia del Gobierno por el hecho de encontrarnos en campaña electoral y a su consciente inferioridad en el debate con el candidato socialista, porque las hemerotecas están llenas de insultos, viniéndoseme a la memoria el dedicado por Alfonso Guerra al añorado Adolfo Suárez de ‘tahúr del Misisipi’.

Yo contaré que vengo siendo objeto, y bien merecido lo tengo, porque si contribuyo a menoscabar el apoyo popular de un cargo público es lógico que reaccione, como mínimo, como lo ha hecho Santamaría contra Pedro Sánchez, decía, de todo tipo de acusaciones calificadas de la forma más rayana en la psicopatía. Y me va a permitir, amable lector que distrae su tiempo en este espacio periodístico, que relate una de las arremetidas de que fui objeto, pásmense, ante mí, por un energúmeno que pretendió menoscabarme ante un parlamentario e interrogándole si conocía a la persona contra la que despotricaba indicó una relación personal de proximidad y tan cercana al que tenía ante sí y evidentemente desconocía, por lo que quedamos estupefactos ambos interlocutores y ciertamente me hizo el gran favor de que se consideraran muchas gratuitas. No fue la primera ni ha sido la única, pues tengo el honor de haber sido objeto de atención por Alcaldes en sus despachos oficiales, con lo que lo único que siento es haberles robado el tiempo de dedicación a los españolitos y españolitas de a pie, a l@s que dicen servir y de l@s que realmente ser sirven.

Extrayendo una breve reseña de un relato biográfico sobre mi actividad política, comentaré que por la fijación existente sobre mí por parte de cargos públicos, en esta segunda última etapa, mi tendencia es a positivizar todo, de tal manera al contrario que les ocurre a la práctica totalidad de los mortales yo no me aflijo por los comentarios, obras y acciones sino antes bien me he convertido en un sincero, firma y radical aliado de ellos. De tal manera que cuando llevo un tiempo sin oír sobre mí suelo provocar, reconociendo de este modo una excentricidad provocada por terceros y que asumida eleva mi autoestima hasta niveles considerables.

Pues bien, a donde pretendo llegar es a que en la actividad política puede considerarse inherente a ella los calificativos y las acusaciones que con suma facilidad podrían llegar a afectar personalmente y suponer una intromisión intolerable en la honorabilidad. Pero ha sido el debate político el único que ha estado exento de recortes, porque todas las demás actividades disminuidas su grado de libertad, empezando, como no podría ser de otro modo por la prensa, por lo que también la actividad política ha quedado a salvo como de la crisis económica que solo han escuchado hablar de ella. Si a la libertad de información se le ha puestos límites, cabría preguntarse el por qué no se le ponen a la clase política.

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