Es lamentable que algunas decisiones tengan consecuencias nefastas que puedan marcar toda una vida y sea muy difícil reparar el daño causado, dado que la pérdida de algunas cosas no es reemplazable aunque se quiera.

Pero lo cierto es que si esa decisión se hubiera medido en su justo balance a lo mejor no se hubiera tomado. Napoleón I dijo: “Nada es más difícil, y por tanto más preciado, que ser capaz de decidir”.

Analicemos si una mera disculpa es suficiente para reparar aquello que por una mala decisión causó un mal irreparable. Todo viene a colación de lo ocurrido en Andalucía con el posible “archivo de la pieza política” de los cursos de formación, después de haber presenciado detenciones masivas (viendo salir incluso madres esposadas delante de sus hijos), registros de las sedes de los sindicatos provocando una total desconfianza hacia ellos, así como un sinfín de funcionarios, políticos, delegados y gente totalmente honesta que han trabajado en esos programa de formación y ahora son exculpados, a los cuales no se les ha respetado su honorabilidad, dignidad humana y lo que es peor, que han quedado estigmatizados de por vida por una decisión mal tomada en su momento o tomada mal deliberadamente para causar el mayor daño posible.

¿Se pedirá responsabilidad a alguien? ¿Y a esos voceros que no cesaban de pregonar y vituperar a quienes les habían dicho que habían defraudado y después no son capaces con la misma virulencia pedir perdón por el daño causado? ¿A esos que había que hacerles si la justicia no les hace reponer la honra quitada? ¿Todo eso cómo se compensa? ¿Cómo se repone la dignidad de las personas y las Instituciones?

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