El PP andaluz ha pedido un Pleno monográfico en el Parlamento de Andalucía para que Griñán y su socio comunista Valderas, el que tan bien sabe aprovecharse de los desahucios que tanto critica, den alguna explicación sobre el bochorno diario que para millones de andaluces supone el espectáculo de ver a la Justicia cercando a la cúpula de la Junta de Andalucía.

Por ejemplo, los últimos pasos de la investigación de la trama de los ERE fraudulentos han supuesto la imputación de la antecesora de Griñán al frente del control del dinero en la Junta, la ex consejera Magdalena Alvarez. Por eso en el PP queremos que los responsables del gobierno de la Junta den la cara y den explicaciones acerca de lo sucedido durante los últimos años en el centro financiero del gobierno andaluz controlado por el PSOE.

Pero el todavía presidente de la Junta, José Antonio Griñán, no parece capaz de afrontar la evidencia y ha preferido salir huyendo. En este sentido, Griñán se pone a la misma altura de otros dos desertores de la realidad andaluza, como fueron en su día Manuel Chaves y Gaspar Zarrías, que también acabaron saliendo a toda prisa para no tener que hacer frente a las explicaciones de actuaciones y procedimientos presuntamente irregulares.

Pero más allá de las presunciones que dicta el mero sentido común, todos los testimonios parecen confirmar la evidencia de una trama destinada al saqueo de los fondos públicos con tal nivel de implantación y actividad que resultaría poco menos que impensable deducir que su existencia o funcionamiento se escapaba de la aprobación o conocimiento de los máximos responsables políticos de la Junta de Andalucía.

No vale ya decir, como pretende hacer ahora el señor Griñán, que ni la Justicia ni nadie puede condicionar los movimientos del PSOE, porque salta a la vista que es el propio PSOE el que intenta escurrir el bulto para prevenirse de la acción de los tribunales. ¿Conocía Griñán el alcance del último auto judicial antes de tomar su decisión de irse?

Todo apunta a que el todavía presidente debía tener información sobre lo que se le avecinaba y prefirió escenificar la ceremonia del señalamiento a, Susana Díaz, que ha entrado en liza por las primarias socialistas demostrando tener la lección muy bien aprendida: “Yo voy buscando la ilusión y no me entretendré en asuntos judiciales”, declaró recientemente. Pero la única ilusión posible es que los andaluces podamos contar con un gobierno digno y honesto. Y eso, con el actual bipartito parece un deseo irrealizable.

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