El Senado da luz verde a la Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria. Destaca que es una ley “incompleta” y que nace “coja” porque no contempla la práctica abusiva más lesiva, que es la venta a pérdida. Acusa al PP de “sectarismo político” por rechazar una enmienda socialista para prohibir las aceiteras rellenables pese a que el Ministro Arias Cañete ha anunciado que va a tramitar un Real Decreto en este sentido.

 

La portavoz del PSOE en Agricultura, Pesca y Alimentación, y senadora por la Comunidad Autónoma de Andalucía, Fuensanta Coves, aseguró esta mañana que la Ley de Cadena Alimentaria, aprobada en el Senado, es una ley “incompleta” y va a generar mucha frustración porque no garantiza un precio justo a agricultores y ganaderos y además, no mejora su posición negociadora.

Coves incidió en la idea de que la ley no mejorará la capacidad negociadora del eslabón más débil, que son los agricultores y ganaderos, y que acaso solo aportará transparencia a la negociación. La parlamentaria del PSOE puntualizó que “si con la Ley no se fortalece la posición de los productores en la cadena de valor y la reforma de la PAC, según parece, ha renunciado a los mecanismos de gestión de los mercados ¿Qué esperanza les queda a los agricultores y ganaderos para recibir un precio adecuado por lo que producen?”.

Fuensanta Coves aseguró que esta nueva norma generará  frustración porque excluye de su ámbito de aplicación a un número importantísimo de situaciones. En este sentido, apuntó que deja fuera el canal Horeca que representa un 33% del gasto en alimentación en España y que la ley tampoco regulará la mayoría de las relaciones industria-distribución. “El Grupo Socialista, matizó, es partidario de no dejar espacios en el limbo jurídico y que si regulamos, lo hagamos con carácter general y no con excepciones como ahora”.

Coves también señaló que la ley generará decepción porque la práctica abusiva más lesiva, que es la venta a pérdida, no ha quedado recogida en el texto. La senadora andaluza aclaró que el régimen sancionador no mantiene proporcionalidad entre la gravedad de la práctica comercial desleal y la sanción administrativa, que es de una enorme tibieza (la mayoría de las prácticas abusivas se consideran faltas leves y solo la reincidencia es grave). A continuación, recordó que “en España nunca se ha condenado a un operador por competencia desleal y, si no se remedia, así va a continuar”.

Fuensanta Coves insistió en que se trata de una ley” incompleta” y que nace “coja” porque no tiene broche y carece de cláusula de cierre frente a prácticas abusivas que se puedan desarrollar en un futuro y que contravengan los principios rectores de la Ley.

Por otra parte, Coves destacó que el Grupo Socialista ha presentado una enmienda para prohibir el uso de aceiteras rellenables que fue finalmente rechazada por el Grupo Popular. En este punto, recordó que el Ministro Miguel Arias Cañete anunció la tramitación de un Real Decreto en este sentido. La senadora pidió a los parlamentarios del PP que “si les preocupa el aceite de oliva, aprueben esta enmienda que es del mismo tenor que el Real Decreto y así se incorporaría inmediatamente a la Legislación. De lo contrario, lo único que entenderíamos es que están haciendo una práctica de sectarismo político”.

A lo largo de su intervención, la portavoz del PSOE en Agricultura, Pesca y Alimentación explicó que la renta agraria en España ha descendido por debajo de los niveles del año 2002 (22.700 euros actuales frente a los 24.000 de hace 10 años) y añadió que, año a año, los agricultores y ganaderos españoles se han ido empobreciendo hasta llevarlos a una situación insostenible. A su juicio, la razón fundamental es que los productores no reciben unos precios adecuados por los productos que elaboran y, de esta forma, la cadena de valor del sector alimentario presenta graves asimetrías en el poder de negociación de los protagonistas de la misma. “Cuanto más abajo en la cadena, mayor nivel de indefensión”, apostilló.

Además, Fuensanta Coves informó de que en los últimos 15 años, diez cadenas de Distribución han conseguido incrementar su facturación de 4.400 millones de euros a 60.000 millones, mientras que la industria ha pasado de 4.000 millones a 18.000. Los agricultores han ido perdiendo renta anualmente y podemos observar que, de esta manera, unos pocos operadores concentran un gran poder a costa de una industria debilitada y un sector productor ninguneado.

Coves también señaló que España lidera el crecimiento de la marca de la Distribución (o marcas blancas) en la UE con un 50% del mercado en volumen a costa de la desaparición de Marcas de Fabricante y añadió que también “somos campeones en el diferencial de precios entre las marcas del Fabricante (éstas pueden llegar a ser hasta un 43%  más caras, ya que el distribuidor prima su marca blanca frente a la marca reconocida aplicándoles márgenes muy superiores a sus propios productos) y las Marcas del Distribuidor”.

 

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